Pronto desvanecido, el recuerdo se pudre

Subo al viejo columpio
y soy tan pequeñite.
Esto es un recuerdo
mínimo, texturizado,
amarillo.

Era un parque diminuto,
tan solo dos palmas.
El día tibio
espera la tarde purpúrea
que ahoga una luna menguante,
en mi tormenta del iris.

Enterrado de pequeñe,
diviso un tobogán áureo.
No puedo evitar
resbalar.
Como dormir,
tocarse,
hacer
correr el viento,
crecer,
escuchar
hasta morir sin despedirse.
La nada es irreductible
inclinación__________________________________________________________________
_________al placer / asco / odio,
mi caótica irrupción a los días, uno tras otro.
Resbalar no se evita.
De niñe,
creaba parques
tan solo al mirar
ardillas, troncos
abollados con rostros
que gritan
voces del fruto.

Voilà!
Se extingue la experiencia
en lugar secreto,
con sabor
sudoroso sobre la cortina.
Esa niñez descrita
me trasciende. Pienso, sobre todo,
cuán inmenso el pasado socorría, ya entonces,
caricias y lamentos.

Supe muy pronto
dónde adherir el sueño ajeno
y concatenar
realidades inventadas.

El aire me dijo: “¡Eh, tú,
cúbrete pronto! Habrás
de morir”. Y aquí me ves,
no tan noche, recordándote el sueño
desvanecido, un recuerdo
que se pudre.

Poema: Niñe Nadie

Música: Erick Medina

Fotografía: Cyntia Kent

Video: Erick Medina y Cyntia Kent